1916: ¿Una “terrible belleza”?

24 Sep

Dublín, antes y después de los bombardeos durante el Levantamiento de Pascua

La fuerza de esta frase reside en su contradicción. W.B. Yeats, figura central del Renacimiento Gaélico y contemporáneo a los antecedentes y los hechos de Pascua de 1916, conoció personalmente a muchos de sus protagonistas a pesar de no estar involucrado con el nacionalismo militante. Sin embargo, Yeats pudo percibir la ruptura histórica que significó la insurrección para su patria al afirmar “Todo ha cambiado, cambiado del todo”

El Levantamiento de Pascua fue un contrasentido: violencia e idealismo, exaltación e incomprensión. Yeats, interpréte cabal del alma irlandesa, reconoce la mezcla de fascinación y desdén ligada a la insurrección: “Una terrible belleza ha nacido”. Con esta frase genial, el poeta nacional logra reunir en pocas palabras la enorme complejidad del hecho, el impacto en sus compatriotas y su trascendencia futura.

Ahora, leamos la versión rimada de Daniel Aguirre (W. B. Yeats, Antología Poética, editorial Lumen, 2005) que tomamos prestada de nuestro blog amigo “Innisfree”:                                                                                                                                                                      

Con ellos me he cruzado al caer el día

cuando venían, la mirada intensa,

de algún escritorio o ventanilla

entre sombrías casas dieciochescas.

Con la cabeza los he saludado,

o con alguna amable frase hecha;

me he detenido otras veces un rato

a decir otra amable frase hecha,

y antes de terminarla he pensado,

en un escarnio o maledicencia

para dar gusto a alguien sentado

en el club, cerca de la chimenea,

seguro como estaba de que todos

en un país de bufones vivimos;

todo cambiado, cambiado del todo:

una terrible belleza ha nacido.

El día se pasaba esa mujer

ocupada en su buena voluntad

de ignorante; la noche, en perder

la voz por discutir y pelear.

¿Acaso existía voz más grata

que su voz cuando, bonita y joven,

en pos de los lebreles cabalgaba?

Dirigía una escuela este hombre,

jinete del caballo alado nuestro;

este otro, su ayudante y amigo,

entonces empezaba a mostrar genio,

podría haber adquirido prestigio,

su sensibilidad tal parecía,

tal el arrojo y la delicadeza

de sus ideas. A este veía

en sueños, jactancioso, sin maneras,

y borracho. Peor no pudo obrar

con personas a quienes quiero tanto,

pero en esta canción figurará,

y es que también él ha renunciado

a su papel en la incierta comedia;

él también ha cambiado y se ha visto

transformado de todas las maneras:

una terrible belleza ha nacido.

A lo largo de inviernos y veranos

un corazón con una idea fija

parece convertida por encanto

en piedra que agita las aguas vivas.

El caballo que por la senda corre,

el jinete, los pájaros de vuelo

errante atravesando nubarrones:

ellos cambian momento tras momento;

una sombra de nube en curso de agua,

de un momento a otro ha cambiado;

en la ribera un casco resbala,

y un caballo cae chapoteando;

va la zancuda focha a sumergirse,

a un macho llama una focha hembra;

ellos momento tras momento viven,

y sigue en medio de todo la piedra.

En piedra puede acabar convertido

un corazón de sacrificar tanto.

Ah, ¿cuándo se hartarán? Papel divino

es ese, el nuestro es ir musitando

nombre tras nombre, como una madre

el de su hijo, cuando al fin el sueño

se apodera de las extremidades

que estaban agitándose sin freno.

¿Y no es esto el anochecer acaso?

No, no, no es la noche; es la muerte;

¿Fue inútil esa muerte al fin y al cabo?

Porque Inglaterra su palabra puede

cumplir por todo lo dicho y hecho.

Conocemos el sueño de ellos; basta

con saber que soñaron y están muertos.

Pero ¿qué importa si un amor sin tasa

hasta la muerte los enajenó?

Todo esto voy yo a escribir en rima:

MacBride y MacDonagh, el profesor,

Pearse y Connolly, el sindicalista,

ahora mismo y en tiempos venideros,

dondequiera que el verde sea exhibido,

del todo habrán cambiado todos ellos:

una terrible belleza ha nacido.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     

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3 comentarios to “1916: ¿Una “terrible belleza”?”

  1. Maureen 27 septiembre, 2011 a 19:25 #

    Me encantó el blog! Tienen muy buen aspecto! Felicitaciones. Tiene un aspecto así como si tuviese mucho tiempo de publicación; eso es muy bueno.

  2. BRUNO 1 octubre, 2011 a 16:06 #

    Bueno, pues agradezco este blog que sigo desde hoy mismo.

  3. Andrea 1 octubre, 2011 a 20:35 #

    Muy interesante tu blog! esta muy bien pensado se ve que tienes tiempo trabajando en el área. Te felicito

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