Sean McLoughlin, el Comandante adolescente de 1916.

28 Nov

Las órdenes de las autoridades británicas tras la rendición de los rebeldes de 1916 fueron contundentes y precisas: los firmantes de la Proclamación y quienes actuaron como Comandantes de las guarniciones rebeldes serían llevados a juicios bajo una Corte Marcial y condenados a muerte. Es bastante conocido que dos de los acusados no se enfrentaron al paredón de ejecución: Eamonn de Valera a causa de su nacionalidad (había nacido en los EUA) y Constance Markievicz a causa de su sexo. Sin embargo, existió una tercera persona que si bien actuó como Comandante de una guarnición, ni siquiera fue enjuiciado como tal. Tal omisión se debió a su edad: hablamos de Sean McLoughlin, el Comandante de 20 años.

Sean McLoughlin en 1920

     Seán McLoughlin nació en Dublín el 2 de junio de 1895, como segundo hijo de Patrick McLoughlin, un activista del sindicato dirigido por James Connolly. Apenas a sus quince años, Sean se unió a la Liga Gaélica y Fianna ÉireannComo muchos de los miembros de esta organización, se relacionó con la Hermandad Republicana Irlandesa (IRB), pero también recibió una fuerte influencia del ala socialista del movimiento nacionalista en la que estaba involucrado su padre. En noviembre de 1913 se unió a los Voluntarios Irlandeses, alcanzando el grado de teniente en la compañía G, dirigida por Seán Heuston.

     En la Institución de Mendicidad.

    En la mañana del lunes de Pascua, Heuston, McLoughlin y el resto de la compañía se dirigieron a la Institución de Mendicidad, ubicada en los muelles. Tenían la orden de tomar el edificio por algunas horas con la finalidad de mantener a raya las tropas británicas atrincheradas en el adyacente Cuartel Real (Royal Barracks), lo que permitiría a los contigentes que ocuparían las Cuatro Cortes y la Oficina General de Correos establecer sus posiciones. El desarrollo de los acontecimientos hizo que esta posición resistiera durante 50 horas hasta ser rendida por la superioridad numérica de las tropas británicas. Durante esos dos días, McLoughling actuó como mensajero de la guarnición, haciendo viajes hacia la Oficina General de Correos, muchas veces entre fuego cruzado. Cuando regresaba del último de ellos, su guarnición estaba rindiéndose y él se encontraba en franco peligro. Por ello, decidió regresar pasando la noche en las Cuatro Cortes y traslándose luego a la Oficina General de Correos.

La Institución de Mendicidad, hacia 1916.

      El jueves en la mañana, este edificio se encontraba bajo un intenso bombardeo. Además, el uso de artillería pesada que había comenzado el día anterior se había intensificado, destruyendo todos los edificios a lo largo de Sackville Street (ahora O’Connell Street). James Connolly, consciente de que la Oficina General de Correos estaba siendo rodeada y preocupado por la posibilidad de que los británicos cruzaran desde los muelles a través de Liffey Street, seleccionó 30 hombres, poniéndolos bajo el mando de McLoughlin. Connolly estaba muy impresionado por la conducta de McLoughlin toda la semana y no tuvo reparos en colocarle en una posición de mayor responsabilidad. Le dió órdenes de ocupar las oficinas del periódico “Irish Independent” y desde allí, coartar cualquier movimiento de tropas británicas desde el lado sur del río Liffey. Durante esa noche, en la que mantuvieron firmemente la posición, McLoughling pudo presenciar el incendio de la ciudad. Era un puñado de hombres audaces frente a la ira de un imperio poderoso“.

 La Evacuación de la Oficina General de Correos.

El pórtico de la Oficina General de Correos tras el bombardeo británico.

     Volvieron a la Oficina de Correos el viernes por la mañana, donde se le informó sobre la herida sufrida por Connolly en un tobillo, que lo mantenía en una camilla. Hacia el mediodía, los británicos reanudaron el bombardeo directo sobre el edificio, que muy pronto se vió envuelto en llamas. Los líderes se vieron obligados a planificar una evacuación. Mientras McLoughlin discutía esto con Seán MacDiarmada, otro voluntario les informó que el O’Rahilly había salido con un contingente a fin de establecer una nueva sede en Parnell Street. Èl sabía, por sus continuos viajes en los días anteriores, que la totalidad de esta calle se encontraba bajo control británico, así que una retirada por Henry Street era lo más conveniente. Dándose cuenta de que se trataba de una acción suicida, salió de la Oficina General de Correos para traerlos de vuelta, pero era demasiado tarde: el O’Rahilly y la mayor parte de su unidad estaban heridos o muertos.

     Fue en este franco deterioro de la situación que McLoughlin tomó el control. Volviendo de Henry Street hacia la Oficina de Correos, sólo pudo mirar como la guarnición comenzaba a evacuar el edificio, corriendo en su dirección. La escena era caótica. “Me volví hacia la Oficina General de Correos y ví a toda la guarnición que venía hacia mí corriendo en medio de la confusión y el pánico. Alguien gritó que estaban disparando desde el tejado de una fábrica de agua mineral”. El orden estaba desapareciendo rápidamente y McLoughlin logró desviar a las masas que huían hasta Henry Street, donde se restableció cierto nivel de disciplina. MacDiarmada le habló a McLoughlin, expresándole su temor de que todo estuviera perdido.”Dios mío, le dijo, no podemos ser atrapados como ratas y asesinados sin la oportunidad de luchar.”

Plano del área adyacente a la Oficina General de Correos (GPO). Del libro: "Dublin 1916:The Siege of the GPO" de Clair Willis (2010).

     McLoughlin intentó tranquilizar a MacDiarmada: “No hay necesidad de pánico, le respondió, podemos salir de aquí, pero sólo habrá un hombre que dé las órdenes y yo las daré”.”  Esto fue acordado con la aprobación de Connolly,  y el control de la guarnición se entregó a McLoughlin. El sabía que la situación era desesperada, pero pensaba que si lograban atravesar Henry Street podrían refugiarse en las casas de vecindad de Moore Street. Dió instrucciones a los voluntarios en busca de material para una barricada detrás de la cual podrían intentar esta maniobra. Según un testigo “se mantuvo como una roca en medio de la confusión” y ahora, tal como lo había pedido ,era el único hombre cuyas órdenes estaban siendo escuchadas.

 En Moore Street.

     Más de 300 voluntarios llegaron a Moore Street y la sede de la guarnición se estableció en en el número 16. Los británicos se asentaron en la parte inferior de la calle, pero no hicieron ningún intento de iniciar una ofensiva. “Tuve la sensación, explicó McLoughling luego, “de que los británicos se vieron sorprendidos por el número inesperadamente grande de hombres que logramos llegar allí y que nuestra inmunidad, por extraño que pueda parecer, estaba en esa sorpresa, al menos por el momento.

     El viernes por la noche los presentes en la sede, incluyendo a Pearse, Connolly, MacDiarmada, Clarke, Plunkett y Harry Boland se reunieron y decidieron que se retirarían de Moore Street hacia las Cuatro Cortes, donde la guarnición se mantenía activa y que McLoughlin mantuviera su rango de comandante general. Él ordenó a los hombres comenzar a excavar a través de las paredes de conexión de las viviendas de Moore Street, con el fin de difundir sus fuerzas lo más ampliamente posible. Al amanecer habían llegado a Sackville Lane, cerca de las barricadas británicas.

     Por esta razón, propuso un ataque contra las mismas llevada a cabo por un escuadrón de 20 a 30 hombres. Esto sería un asalto de distracción, lo que permitiría a la guarnición principal, extendida a lo largo de las viviendas de Moore Street, salir hacia la calle Henry. Allí, se reunirían, para desplazarse hasta las Cuatro Cortes. Pearse no estaba seguro sobre la conveniencia del plan, pues había visto como los británicos disparaban a los civiles en la calle Moore y le preocupaba la posibilidad de que hubieran más muertes si la retirada masiva se llevaba a cabo. “Lo siento, no puedo evitar eso”, respondió con firmeza McLoughlin, Pearse aceptó este punto, y el plan fue ratificado por todos los líderes del Gobierno Provisional.

La Rendición.

     Sin embargo, mientras McLoughling daba instrucciones a los hombres que había reclutado para su escuadrón en Sackville Lane, se le informó que el fuego a los civiles había continuado y que el Gobierno Provisional había decidido rendirse. “Quiero enviar un mensaje a los británicos para poner fin a esta lucha”, dijo Pearse a McLoughlin de manera rotunda. Inicialmente, él no tomó muy bien esta desición, pero Thomas Clarke intentó convencerlo y Connolly lo llamó hacia su camilla y le dijo: usted es joven y verá muchas más luchas antes de morir (…) debe guardar silencio sobre la parte que ha jugado, pues usted seguirá siendo necesario. Tendrá mucho que hacer en el futuro, si se calla (…) Hemos hecho nuestro mejor esfuerzo y fue mejor de lo que esperábamos”.

Sean McLoughlin en las ruinas de la Oficina General de Correos (GPO) a su salida de Frongoch (1916)

     Tras dicha rendición, los voluntarios fueron llevados a los jardines en frente del hospital de la Rotonda, donde permanecieron hasta la mañana siguiente y luego en Richmond Barracks fueron interrogados por la policía y oficiales de inteligencia militar. Gracias al hecho de que los detectives de Dublín lo consideraban como una figura joven e insignificante en el movimiento de los Voluntarios y a la inexplicable acción de un capitán británico, que retiró la condición de Comandante de la ficha de McLoughlin antes de que fuera inspeccionada por los detectives, él escapó al destino del resto. Fue al campo de internamiento de Frongoch, en vez de al pelotón de fusilamiento y puesto en libertad en diciembre de 1916.

Epílogo.

     Seán McLoughlin fue un destacado activista en el movimiento socialista y republicano irlandés durante el periodo 1917-1924. En 1924 se trasladó a Hartford y más tarde vivió una vida tranquila con su esposa y dos hijos en Sheffield, donde murió por una insuficiencia cardíaca en 1960. Su muerte pasó desapercibida en Irlanda y no hubo ninguna representación de cualquier organización nacionalista, republicana o socialista en su funeral. Parece ser que, mucho antes de su muerte, Seán McLoughlin, el adolescente comandante de 1916, se había convertido ya en un revolucionario olvidado de Irlanda.

Adaptado de: http://www.historyireland.com/volumes/volume14/issue2/features/?id=318



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