Thomas Clarke, el feniano (1858 – 1916)

25 Abr

Thomas Clarke en su juventud.

        Thomas Clarke nació en la Isla de Wight, Leitrim. Su padre era un soldado del ejército británico y fue trasladado a Sudáfrica por seis años. Luego, la familia regresó a Irlanda y se estableció en Dungannon, condado de Tyrone, Leitrim. Allí, Thomas vivió parte de su infancia y adolescencia. Esta parte del país, era  un baluarte de la resistencia republicana y un semillero de diversas organizaciones de tipo paramilitar, centradas en su mayoría en la lucha por la tierra. La Gran Hambruna(1845 – 1849) fue vivida con mucha crudeza en esta zona, convirtiéndola en un bastión de organizaciones como los Irlandeses Unidos y los fenianos. Este contexto tuvo una gran influencia en el joven Thomas y apenas tuvo la edad mínima requerida, se hizo miembro dela Hermandad en Dungannon, tras una visita de John Daly en 1878.

    Dos años después estallaron disturbios entre los lugareños y la policía. Thomas, quien tomó parte muy activa en ellos, decidió emigrar a Norteamérica al ver la contundente respuesta de las autoridades británicas. Tenía 22 años y al poco tiempo, trabajaba como portero del hotel Mansion House en Brooklyn y se encontraba en contacto con el brazo estadounidense del movimiento feniano: Clan na Gael. Su siguiente trabajo, como agente de explosivos en obras de construcción, llamó la atención de los dirigentes de dicha organización y Thomas, fue reclutado para participar en la “campaña de la dinamita” (1883) que se llevaría a cabo en Inglaterra. Se trataba bombardear algunos sitios de alto perfil en Londres y otros lugares de Inglaterra, lugares como el lujoso Club Carleton, la jefatura de policía de Scotland Yard y la Cámara de los Comunes del Parlamento e incluso el Puente de Londres.

     Thomas volvió a Inglaterra con tales propósitos, pero antes de que pudiera actuar, fue traicionado por un informante, arrestado en abril de 1883 y juzgado en el tribunal de Old Bailey en junio de ese mismo año. Fue declarado culpable y condenado a trabajos forzados a perpetuidad bajo el supuesto nombre de Henry Hammond Wilson, el seudónimo que había adoptado en el transcurso de la “campaña de dinamita”.

    “Nada de lo dispuesto en (las normas y reglamentos) me sorprendió como la norma del silencio estricto, que debía observarse en todo momento. En ningún caso un prisionero debía hablar a otro. También se nos dijo “No hay esperanza de la liberación de los presos de la vida hasta que han completado veinte años, y luego cada caso se decidirá por sus propios méritos” y recordé el incesante salvajismo con el que el Gobierno Inglés siempre ha tratado a los irlandeses que caían en sus garras (…) el futuro parecía tan negro y terrible como la imaginación podía pintarlo” (Thomas Clarke “ Glimpses of an Irish felon´s prision life”, 1922).

Thomas Clarke hacia 1916.

     El permaneció 15 años y medio en prisión, durante los cuales soportó numerosas penurias físicas y mentales. Llegó a ver a sus compañeros de presidio caer en la locura, por lo que luchaba continuamente contra la depresión. Paradójicamente, en la cárcel volvió a reencontrarse con John Daly, el hombre que lo había reclutado para la Hermandad en su juventud. Crearon numerosos e ingeniosos mecanismos para mantener el contacto durante el internamiento, hecho que se convirtió en un factor fundamental de supervivencia para ambos. 

 “Acosado por la mañana, la tarde y la noche, y durante toda la noche, acosado, siempre y en todo momento, acosado con castigos de pan y agua, y otros castigos, con “el sueño” y la tortura. Este sistema se aplicó a los presos irlandeses, y solamente a ellos, y se diseñó especialmente para destruirnos mental y físicamente, para matarnos o volvernos locos”. (Thomas Clarke “ Glimpses of an Irish felon´s prision life”, 1922).

     Finalmente, llegó la noticia de que Thomas Clarke iba a ser liberado como parte de una amnistía general a los presos fenianos. Sin embargo, cuando dejó la cárcel, había sufrido ya varios daños irreparables tanto de tipo físico como psicológico: siempre aparentó una mayor edad,  sentía un odio absoluto hacia el sistema británico y tenía una gran conciencia por su seguridad personal dentro del movimiento republicano. Fue la mezcla de todo ello, lo que seguramente lo convirtió por el resto de su vida, en la persona que dirigía las acciones de la Hermandad desde las sombras.

Kathleen Clarke, esposa de Thomas.

    La primavera siguiente a su detención, viajó a la ciudad irlandesa de Limerick, para visitar a su antiguo amigo John Daly, también liberado de la cárcel. Permanece junto a la familia durante el verano y es en ese período cuando establece un estrecho vínculo con Kathleen, la sobrina de Daly, a quien le propone matrimonio. A pesar de la diferencia de 20 años de edad existente entre ambos (él contaba 41 años y ella 21), ella estaba profundamente enamorada de él y compartía sus creencias. Puesto que requerían que él tuviera un trabajo para poder llevar a cabo la boda y ello no fue posible en Irlanda, ambos decidieron que irían a Norteamérica.

    La pareja emigró en 1899 y Thomas se convirtió de inmediato en el hombre de confianza de John Devoy, el líder de Clan na Gael. A pesar de que Clarke obtuvo la ciudadanía estadounidense en 1905 y al año siguiente, adquirió una propiedad en los alrededores de Nueva York, ambos regresaron a Irlanda en 1907. Allí, en Dublín, él abrió su famosa tienda de tabaco, ubicada en el número 75 de Great Britain Street (ahora Parnell Street), que se convirtió en el centro clandestino de acción de la Hermandad en la capital del país. En 1910 publicó “La libertad de Irlanda”, un diario militante antibritánico junto a Sean Mac Diarmada. También organizó la primera peregrinación a la tumba de Wolfe Tone en Bodenstown, condado de Kildare, como una acción en contra de la visita real en 1912.

Fotograma de la serie Seachtar na Casca 1916. Rory Mullen caracteriza a Thomas Clarke en su tienda de Parnell Street.

      Esta organización resurgía de la mano de hombres como Bulmer Hobson, Denis McCullogh y Sean MacDiarmada, quien se convirtió en su mejor amigo y alguien muy similar a un asistente. La Hermandad se expandió entre organizaciones culturales comola Liga Gaélica y la GAA, manteniendo siempre su carácter secreto y jerárquico. En 1913, la aparición de los Voluntarios Irlandeses trastornó el panorama de las organizaciones nacionalistas. Clarke y MacDiarmada opinan que es fundamental mantenerla bajo control. Por tal razón, se instruye a Bulmer Hobson a participar en la misma y a pesar de que se había decidido que él no debía ocupar ninguna posición de poder, él fue nombrado Secretario del Comité Provisional.

Un grupo de los Voluntarios Irlandeses.

     El estallido de la I Guerra Mundial (1914) divide a la dirigencia de los Voluntarios en relación al reclutamiento en el ejército británico. El ala disidente, quienes se negó a alistarse bajo la bandera británica, se convirtió en el objetivo de la Hermandad. Poco a poco, sus líderes fueron captados por esta organización y uno a uno pronunciaron su juramento de adhesión. A inicios de 1915 se había constituido un Comité Militar con el propósito único de planificar lo que más tarde se convirtió en el Levantamiento de Pascua. Sus miembros iniciales eran Patrick Pearse, Joseph Mary Plunkett y Eamonn Ceannt; Thomas Clarke y Sean MacDiarmada se unieron al mismo poco después. Fue Clarke quien designó a Patrick Pearse como orador en el funeral de Jeremias O`Donavan Rossa y su emotivo discurso cumplió con la tarea de movilizar a los voluntarios y generar la expectativa de una acción inminente.

Funeral del líder feniano Jeremias O`Donovan Rossa (1915).

    Como el principal defensor de la acción revolucionaria, Clarke fijó el rumbo que llevó al Levantamiento. Patrick Pearse, se convirtió en el vínculo esencial entrela Hermandady los Voluntarios Irlandeses. Luego, incorporó a Thomas MacDonagh y a James Connolly al Consejo Militar, asegurando así el apoyo del Ejército Ciudadano Irlandés, un grupo armado formado para proteger a los trabajadores durante las huelgas. La confusión de los acontecimientos provocados por el descubrimiento de Eoin MacNeill (Presidente de los Voluntarios) de los planes insurreccionales secretos, alterar el calendario original y provocó la histórica decisión de levantarse en el día siguiente, Lunes de Pascua.

   El respeto del resto de los integrantes del Comité Militar, los siete firmantes de la Proclamación de Pascua, por Thomas Clarke se hizo evidente en la firma de la misma, cuando le ofrecieron que fuera el primero en firmarla. Se ha comentado también que Clarke, de hecho, habría sido declarado Presidente del Gobierno Provisional y Comandante de la acción, pero el se negó a asumir cualquier tipo de jerarquía por lo que dicha posición de liderazgo fue entregada a Patrick Pearse, mucho más conocido y respetado a nivel nacional.

   Thomas Clarke se unió a la guarnición dela Oficina de Correos durante el Levantamiento, al mando de James Connolly. Aunque no tenía ningún rango militar formal, Clarke fue reconocido por la guarnición como uno de los comandantes, y estuvo activo durante toda la semana en la dirección de la lucha, y compartió la suerte de sus compañeros después de la rendición el 29 de abril, siendo juzgado en Kilmaiham y ejecutado en el mismo lugar el 3 de mayo de 1916.

   Tras la rendición del sábado 29 de Abril, los miembros de la guarnición dela Oficinade Correos pasaron la noche frente al Rotunda Hospital, como prisioneros del ejército británico. Thomas Clarke fue escogido por uno de los agentes del Castillo (quienes habían acudido a identificar a los miembros de las organizaciones nacionalistas) como objeto de diversas burlas y vejámenes públicos. Michael Collins fue testigo presencial de estos hechos y no olvidó al autor de los mismos, quien fue ejecutado por una unidad del IRA durantela Guerra de Independencia.

    Antes de la ejecución, Thomas le pidió a su esposa Kathleen dar a conocer el siguiente “Mensaje al pueblo de Irlanda”:

“Yo y mis compañeros firmantes creemos que hemos dado el primer golpe exitoso por la libertad irlandesa. El siguiente golpe, que no tenemos duda de que se llevará a cabo, alcanzará la victoria. Seguro de ello, moriré feliz. ‘

 

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